TRENTO
viernes, 29 de abril de 2011
El sueño de Lepanto
Jan Potoki se despierta temprano. Se nota sudoroso e intranquilo: le ha despertado una pesadilla. Se encontraba en Lepanto, transcribiendo un manuscrito de Carlo Magno a su esposa cuando de repente una flecha el atraviesa el pecho. El cuerpo se desploma pero no muere, únicamente un intenso dolor. La paralización de todas las articulaciones y un ligero cloqueo tumbado en el suelo es lo que queda de sí mismo. Pero no muere. Trata de retorcerse de dolor y ni siquiera es capaz, la frustración y el dolor cogidos de la mano. Así se despierta, muerto de miedo y diciéndose a sí mismo que nunca más se volverá a dormir. Y se vuela la cabeza.
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