Hacía ya tiempo que el amor entre ellos dos parecía haberse apagado. Fueron una pareja, no sabemos decir si feliz, pero una pareja. Tenían sus peculiaridades como todas las demás.
Fuera como fuera, se acabó, y ya hacía tiempo de ello. Había bebido mucho él, y ella casi le encontró de casualidad en medio de la noche, de fiesta. De alguna forma se acabaron yendo juntos, a casa de él; donde ya habían pasado antes muchas noches juntos. Se tumbaron en la cama y él realmente empezaba a estar algo sobrio.
Su costumbre, y la costumbre que tuvieron los dos un tiempo, era poner música para dormir. Él tenía un disco casi siempre en la minicadena para ese momento, Sigur Rós (). Todo eso sin saber que años después senamoraría de Islandia.
La primera canción era la preferida de él, y de alguna maldita manera la había escuchado tantísimas veces con ella.. Y seguía ahí, la primera del disco que estaba preparado en su minicadena, casi esperando este momento. La música no había sonado más de dos minutos y ya se habían empezado a besar. Tumbados en la cama en la que ya habían estado tumbados, y abrazados en la cama en la que ya habían estado abrazados. Escuchando la canción que de alguna manera les acababa de mover hasta la situación en la que se encontraban. abrazados, queridos, protegidos. Y la canción acababa pero ya estaba hecho, volvían a estar juntos.
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