lunes, 16 de agosto de 2010

Futuropía S.A.

El pasado no volverá. Recuerdos y recuerdos. Llega un día pasados los años que te preguntas ¿Por qué no decidí escribir un diario?
Recuerdas muchas cosas, momentos e historias de juventud. Aun así hay momentos que han caído en el olvido, y pueden no ser menos importantes que las que permanecen. Circunstancias únicas que no van a repetirse, ya no eres la misma persona ni te rodean las mismas gentes.

La bola sube y baja, es pateada y entra en la portería. Gol. La bola es tu vida, y nosotros la cazaremos.

Así acaba el anuncio del producto del año, patentado por Futuropía S.A. El invento en cuestión era una máquina a la que se enchufaba a las personas, utilizando unos conectores de metal que se acoplaban a las sienes, y ecribía un diario de tu vida leyendo los recuerdos almacenados en el subconsciente. Debajo de las imágenes publicitarias que acompañaban el anuncio, rezaba en letra pequeña: "Los datos obtenidos durante el proceso pasarán a ser propiedad intelectual de Futoropía S.A marca registrada.".

Este es uno de los casos en el que se demuestra el punto al que han llegado en el futuro los copyrights, patentes y propiedades intelectuales, industriales y de todo tipo. Todo salido de unas leyes que nadie ha llegado a entender. Debido a estas propiedades una empresa como Futuropía puede tener en propiedad miles de vidas, pudiendo hacer con ellas lo que quieran. Muchos escritores de éxito comercian con Futuropía para que les vendan las vidas más interesantes. Algunas ya de por sí, son toda una vida de la que hacer una historia que valga millones en ventas; otras tenían unos momentos tan únicos y explosivos que valían una sola nóvela, una historia dentro de una vida.

Grandes éxitos universales son fruto de estas ventas y transacciones literarias. La historia de Lord Vaudevil, que vio como una anécdota de su infancia era un estreno en el cine.

Una carretera. Su madre arrastrándole por el desierto esperando encontrar un coche. Se suben a una vieja furgoneta que conduce un hombre mayor, sombrero de vaquero sobre su cabeza. Persecuciones de automóviles por el desierto, una vieja granja que alberga un secreto, disparos y sangre. Sobre todo sangre. Así era ese capítulo en lo que finalmente fue la saga con más beneficios en la historia de Hollywood. Le seguía la progresión de una vida marcada por un episodio de violencia, sexo, y sadomasoquismo extremo entre revólveres y faldas en llamas. Gran parte de ello inventado, ya eran frutos de otras vidas que se remodelaban al personaje ya creado, y haciendo más enfasis en la intrusión de la fantasía en los relatos. Un romance improvisado fruto de una mirada entre dos amantes, una mirada cruzando el Sena. Aventuras en Egipto, siendo raptados por unos fanáticos enamorados del jamón serrano.

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