miércoles, 18 de agosto de 2010

La jungla de tu corazón

Adéntrate un día, si tu valor te lo permite, en la jungla de tu corazón. Machete en mano revienta venas y arterías, sumérgete en el río de sangre y pelea contra las brutales corrientes que pretenden machacarte contra las paredes siempre palpitantes, siempre en movimiento. El calor que tu corazón desprende depende de tu propia capacidad de bombear sangre y sentir amor, compasión, alegría, tristeza, y el grandioso cúmulo de sensaciones que emanan de un órgano tan sencillo, y tan vulnerable. Cuanto más te introduzcas más cerca estarás de tí mismo, de ver tu propio reflejo en la sangre, rebotando contra las paredes y viajando de ventrícula en ventrícula. Nunca te verás tan claro como te ves en tu propio corazón, en la jungla. Un animal salvaje desplegando todas sus habilidades con el fin de obtener la vida, de crear un ser capaz de monitorizar una cantidad de efectos y sensaciones que colman toda su dimensión y son él mismo, en un todo, y le definen de principio a fin. Si eres capaz de llegar hasta este punto, podrás conocerte a tí mismo y comprender que posiblemente puedas llegar a odiarte y quieras hacer explotar tu corazón, morir y hacer morir a aquel ser puro, sin ninguna influencia exterior, que te repugna y te asquea. Pero eres tú, y algo te impide hacerle ningún mal. Enamorarse de uno mismo dentro del propio corazón puede sonar estrafalario, pero no es ninguna locura si hemos podido llegar a comprender todo lo que se está intentando transmitir. Si hemos conseguir llegar a nosotros mismos a través de arterías, sangre y palpitación extrema, el esfuerzo significa que nos atraemos a nosotros mismos más que a ningún otro ser, ente o idea. Racional o irracional, eso es lo de menos, no tratamos estos temas ahora.

La sangre fluye y tú copulas flotando en ella, con el propio reflejo de tu ser. El resultado de ese acto sexual es una fusión entre tu yo interior, y tu yo exterior, una mezcla explosiva que permite a uno explorar al máximo sus capacidades y desarrollar un mundo interno y externo capaz de satisfacer todas las necesidades humanas, todas aquellas que no son fisiológicas pero que al fin y al cabo son necesidades. Y necesidades viene de necesitar, necesitar es un sentimiento fuerte, y solo se necesitan aquellas cosas necesarias, y necesaria significa que sin ello... Algo te falta, y la vida no es vida, ni está completa, ni tiene sentido.

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