lunes, 16 de agosto de 2010

Peligro en la circulación. FIN

Se salpicó de su sangre, pocas décimas de segundo antes de que otra bala le rajara a él mismo la garganta. Se cayó al suelo, revolviéndose mientras le chorreaba la sangre. Ya habían esparcido gasolina por todo el suelo, lo olió cuando agonizaba en el suelo. Iban a cumplir la venganza. Apareció Daniela con una pitillera en la mano. Se acercó al jefe, y la abrió. Extrajó dos cigarros, colocó uno en los labios del jefe y luego se quedó ella con el otro. Sacó un mechero de la pitillera y la cerró. Se la guardó, y con el mechero encendió los dos cigarros. De fondo Austin intentaba chillar aunque sólo se oía un gémido ahogado por el gorgoteo de la sangre. Pero aun así pudo ver como la chica lanzaba el mechero a poca distancia de él, mientras los dos se giraban y se marchaban. Lo último que pudo ver, sólo fue fuego. Lo último que pudo haber sentido es la terrible tristeza después de un desengaño amoroso. Pero esto no lo podía sentir, el dolor prevalecía, y lo último que sintió en esta vida fue dolor.

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